Así reza el artículo publicado en La Vanguardia, la verdad es que no me parece casual.
Me resulta curioso que este hecho se produzca en plena carrera presidencial, el segundo de Obama ha hecho un poco el ridículo, mientras daba una charla, algunos pensareis:
Llorar NO es ridículo.

Biden llorando
Y tendreis razón. No lo es.
Pero en este caso si, pues se trata de posiblemente el futuro vicepresidente del gobierno de los Estados Unidos de América.
Como puede alguien con tanta responsabilidad ceder al nerviosismo ante un recuerdo lejano, ante las cámaras? Para mi se trata de una manipulación, ya bien de él, o de la gente que lo eligió, escogiendo así a un títere de frágiles emociones.
Alguien que debe estar frente un país, no puede ser tan fragil y si lo es, jamás debe demostrarlo!