Jordi Hereu, el actual alcalde de Barcelona, no tomó la iniciativa. Una vez más no se quiso mojar. Es un hombre de medias tintas.
Xavier Trias, el futuro alcalde de Barcelona, tampoco la tomó. No se reunió ni hizo el intento antes de las elecciones.
Ninguno de los dos quería salir salpicado antes de las elecciones.
Los dos, utilizaron la acampada para recibir votos. Los dos hicieron referencia al voto de los indignados, dijeron que trabajarían hasta que los indignados se vieran escuchados.
Pero qué han hecho al acabar las elecciones?
Pues bien, Hereu que no es tonto, no quiere tomar la decisión él sólo, así que convoca a la oposición (Trias) para decidir “todos juntos”. Los de la oposición no son tontos y no quieren mojarse tampoco, así que no dan apoyo total a la decisión de desalojar las acampadas pero sí la apoyan de manera constitucional. “Lo que diga el alcalde lo debemos apoyar”… no se puede ser más hipócrita!
Pero no sólo eso. Lejos de quererse manchar Trias añade que hablarán con la gente de la acampada… con lo que se intuye una buena voluntad, verdad?… pues no! Este hombre no se ha interesado ni un pelín… porque añade: aunque no sabemos con quien hablaremos, porque no se sabe quien manda allí.
Precisamente eso es lo que quieren. Quieren hablar con políticos, con sindicalistas, con individuos que puedan ser comprables. Porque si realmente quiere hablar con la acampada tiene que hablar con la gente, con las personas, con el pueblo. Eso… ya no se estila… hace mucho tiempo que los políticos no escuchan al pueblo. Tenemos a los políticos que nos merecemos… la gente sigue votando a los partidos más mayoritarios… y así nos va.