La gran razón, para mi, no son, Wayne Rooney, Berbatov, Chicharito, Scholes, Giggs y compañía.
La gran razón es este hombre:
Sir Alex Ferguson es uno de los grandes. A veces dice y hace cosas que me sientan fatal, pero se debe reconocer que es un dominante de vestuarios, que tiene una gran mano con los jóvenes talentos y que es un contructor de equipos ganadores.
Su actitud ganadora se puede entender si vemos la tranquilidad con la que valora la derrota en la final de la Champions League en Roma 2009 contra el Barça.
Esto huele a revancha. Yo de confiado… nada.