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agosto 1st, 2011:

Ameneh Bahrami da una lección de piedad

La piedad que no tuvieron con ella,
la bondad que no tuvieron con ella,
cuando le tiraron ácido sobre la cara,
desfigurándola y quitándole la vista…

Todo aquello ella lo ha ignorado.

Durante mucho tiempo buscó justicia a través de la ley del talión, aquella del ojo por ojo, diente por diente.

Pero, ni así, en su país, Irán, respetaron la ley.

Ella perdió dos ojos, pero al ser mujer, vale la mitad que un hombre, así que en lugar de perder dos ojos, el agresor debía perder tan sólo la vista en uno de los ojos.

El método iba a ser a través de tirar tres gotas de ácido en el ojo del acusado.

De una manera muy ortodoxa se había decidido que sería la propia Ameneh Bahrami, ciega, la víctima, la que aplicara la sentencia.

Pues bien, en el último momento Ameneh Bahrami tuvo piedad.

Ameneh ha tenido la piedad que no tuvieron con ella.

Ha renegado de la llamada justicia de su país. No quiere sufrir más. Se conforma con una indemnización que sabe que jamás llegará, pues el agresor no tenía posesiones en aquel momento.

El agresor, Majid Mohavedí, cumplirá el resto de pena y basta.

Lo peor?

Que tirar ácido a la cara de las mujeres no es algo que suceda pocas veces.
Que sentir lo que siento ahora duele.
Que pensar lo que pienso ahora me hace sentir mala persona.
Que querría que Ameneh me contagiara de su piedad.
Que querría no odiar.
Que querría no desear la muerte a gente como la que quitó media vida a Ameneh Bahrami.