Leo este artículo de Lenny Kravitz con entrevista incluída, en la que habla del proceso para crear su último disco.
Me encanta Kravitz, así que la disfruto. Llega a un punto que me sorprende, pues afirma que se pasó un tiempo viviendo en una caravana para disfrutar de las pequeñas cosas. En una isla en las Bahamas, de donde viene su madre.
Pego este pedazo:
Leo literalmente en la promoción que las dieciséis canciones del álbum “fueron creadas lejos del lujo y de su vida habitual en Nueva York o París”. ¿Todo es tan simple?
Tenemos una pequeña propiedad en la isla de la que procede mi madre (la isla Eleuthera, en las Bahamas), donde poseemos una pequeña caravana al lado del mar, en plan muy básico. A mí me gusta mucho ir allí porque desconecto del mundo habitual. Pero el año pasado necesitaba realmente alejarme de todo para poder concentrarme en mi nuevo disco. Le puede sonar a tópico pero estar en aquel sitio a un tiro de piedra del agua, comiendo cosas de la huerta o del mar, en un pueblo de cuatrocientas personas que te saludan cuando te los cruzas por la calle, donde no tienes que ir ni con zapatos ni llaves, donde a las personas no les interesa para nada si eres o no conocido, donde a las mujeres les tiene sin cuidado si sus figuras se ajustan a lo que se puede ver en las top models de la prensa rosa…
Hasta aquí todo bien, me recordó a los procesos creativos de tantos otros artistas. Es bonito cuando la música proviene de la sencillez.
Pero de repente me encuentro con este otro artículo…
En qué quedamos Lenny?
Os pego una parte del artículo:
La lancha Magnum la utilizo para moverme por las islas Bahamas. No se trata de un símbolo de estatus social que queda amarrado en un muelle. Yo utilizo casi a diario el barco, en los dos primeros meses hice 3.000 millas
Me alegro de que almenos la use, pero no se os hace un poco extraño que los dos artículos esten incluídos en la promoción del disco? Um…