Cuando vi por primera vez este reportaje de Informe Robinson me llegó al alma.
Tocan el tema con mucha delicadeza.
Describen cada una de las situaciones con mucho tacto, se puede palpar el respeto a la persona de Iñaki Ochoa de Olza y a todos y a cada uno de los integrantes de la operación de rescate.
Horia, su compañero, sin quererlo, te parte el alma.
Sí, es cierto, Ronaldinho no se fué de la mejor de las maneras.
Sí, salía bastante, muchos dicen que demasiado.
Sí, el club pagó a investigadores para controlar sus salidas.
Pero la realidad es que nunca se escondió. Yo personalmente le vi en tres ocasiones de fiesta. Mientras que un amigo que trabajaba en aquella época en una discoteca le veía, diremos que muy a menudo.
Pero eso, ni sus repetidas ausencias a los entrenos, o sus entrenos individuales en el gimnasio, ni su bajón de rendimiento en sus últimas dos temporadas en can Barça pueden emborronar lo anterior.
En el Joan Gamper del año pasado la gente se lo recordó:
Este hombre siempre será querido, se trata de alguien que nos dió muchas tardes y noches de placer. Nos regaló un futbol de altísima calidad y nos regaló jugadas que jamás olvidaremos.
Pero sobretodo, nos regaló la sonrisa.
Una sonrisa que habíamos perdido tras la fuga de Luis Figo. Ronny supo devolvernos la felicidad. Espero que siga triunfando en el Flamengo!