Analizando lo bueno y lo malo de Neymar vemos que se trata de un jugador increíble pero con mucho temperamento.
En esta ocasión le expulsan por una sandez: ponerse una máscara de él mismo. Unas máscaras que había repartido el club del Santos entre la afición.
Es una tonteria expulsar a alguien por esto, cierto, pero lo mínimo antes de hacer algo así es hablarlo antes con el árbitro, la federación o con el órgano competente. Recuerdo como Finidi celebraba los goles con un gorro cordobés y no pasaba nada, pero en cambio recuerdo cómo cientos de jugadores consiguieron amonestación simplemente por levantarse la camiseta y enseñar algún mensaje en la camiseta interior.
Es absurdo ser expulsado por ello? SÍ. Sin duda. Pero más absurdo es hacerlo a estas alturas del juego. Neymar debe demostrar que es más inteligente que esto.
En esta otra ocasión, vereis a un Neymar que con el juego ya parado ridiculiza a un jugador sobre el que previamente había cometido una falta:
En el mismo video vereis que con anterioridad ya lo había hecho en otro partido.
Es necesario realizar estas jugadas? Es necesario burlarse del contrario? La respuesta es fácil, NO. Entonces, porqué Neymar lo hace y reincide? Pues para lucirse, porque se divierte demostrando su calidad y su talento. Tiene un control sobre el balón muy por encima del resto. Entonces, cual es el problema? Sólo está haciendo gala de su talento, no? NO. El problema es que lo hace burlándose de sus contrarios. Por mucha falta que le hayan hecho, o por mucho que quiera agradar a sus compañeros, no debe comportarse así dentro de una cancha.
El respeto es lo más importante. Y en el deporte de equipo, aún más.
El siguiente ejemplo negativo de Neymar es en sus quejas al árbitro.
Este caso es muy reciente:
Un jugador no debe desautorizar ni burlarse del arbitro. JAMÁS. Se trata del juez de campo, se le debe respetar y proteger. Es humano y como tal puede errar. Aplaudiendo en la cara del árbitro lo único que consigue es que la afición cree animadversión hacia el arbitro y fomentar la burla en forma de ironía. Es un error.
Está claro que Neymar debe controlar su temperamento, aunque crea que tiene razón, debe mantener la cabeza fría y no caer en estas faltas de respeto.
Y este último caso es quizás el peor, un ejemplo en el que se enfada con su entrenador por no darle como el jugador designado para lanzar el penalti. Se enfada, tira el balón, ignora los comentarios de su entrenador y sus compañeros, ni celebra el gol cuando marca su compañero y entonces empieza lo peor, cuando ya han pasado minutos del penalti y él se comporta como un crío maleducado. Decide no parar de hacer florituras inservibles cada vez que tiene el balón y no pasa la pelota a sus compañeros. Absurdo, muy absurdo.
Fijaros como le recriminan su actitud, entrenadores, compañeros y afición.
En un futuro post hablaremos de los bueno de Neymar, que no es precisamente poco, sea como sea, lo malo es bastante también y se debe tener en cuenta.