Escuchaba el otro día una tertulia en el que uno de los tertulianos comentaban las manifestaciones el día de la huelga general.
Este tertuliano aplaudía la manifestación pacífica, en la que la inmensa mayoría de los asistentes se englobaban.
Este tertuliano criticó a la manifestación violenta, en la que una minoría ridícula consiguió hacer más ruido que los demás.
Yo me sentí en total acuerdo con todo lo que decía y de repente dijo algo que me pareció fantástico.
Dijo algo así:
Yo puedo opinar lo que creo sobre la manifestación pacífica y la manifestación violenta, pero la clave es lo que crean los otros, los que están en el poder.
Si yo estuviera en el poder, lo que haría sería hablar con los pacíficos y los violentos.
Con los pacíficos hablaría para entender sus puntos de vista y encontrar puntos de comodidad mútuos.
Con los violentos hablaría para ver qué situación vital tienen que les ha llevado a tomar la violencia como único argumento, cuando debe ser el último, si es que debe ser.
Me pareció magnífico.
Cuantos políticos están haciendo eso? Cuantos de ellos se acercan a la gente?
Alguno os ha llamado para saber vuestra opinión?
Esa es la clase política que tenemos.