Ayer fuí al Camp Nou.
Hacía un tiempo que no iba. La última vez estuve con un gran amigo y en esta ocasión también.
Ir al futbol es más un acto social que deportivo.
Encontrarse para ir juntos, tomar unos refrescos o unas cervezas antes de entrar, comentar las anteriores jornadas, o la vida en general, todo ello se convierte en una especie de terapia supersana.
Algunos usan el futbol como excusa para verse con gente, charlar y gozar de un rato agradable simplemente como mimo a uno mismo.
A parte de eso, si nos paramos a hablar de futbol, podemos estar escribiendo lineas por siglos. Intentaré resumirlo al máximo.
Placer. Placer hecho futbol.
El Barça presiona hasta robar el balón, con una intensidad impresionante. El Barça construye juego con una facilidad pasmosa, es bonito ver como un jugador avanza con el balón y ver como sus compañeros a su alrededor corren y se matan por ofrecer salidas cómodas del balón. Esa amabilidad colectiva se traslada al público que acaba premiando todos los esfuerzos. Es precioso el futbol del Barça, precioso.
En fin, ayer se ganó a un Atletic de Bilbao muy intenso, se nota la marca Bielsa. Se ganó 2 a 0 pero bien pudieron ser 3 o 4 goles más.
Messi y compañía son muy grandes.