Son ya varios los pisos que he llenado de muebles IKEA.
Así que me veo capacitado a hablar con cierto criterio.
Creo que IKEA ha revolucionado un mercado que tenía unos precios altísimos al eliminar costes de transporte, de montaje, de acabados… Consiguieron a base de creatividad e ingeniería reducir los costes y los precios consecuentemente.
El mercado, formado por una mayoría obrera de baja y media clase, ha respondido muy positivamente.
Pero a mi parecer, IKEA sigue recortando costes y quizás últimamente demasiado.
Son varias las veces en las que me he encontrado con piezas taradas. Algunas taras las puedes detectar cuando desmontas las cajas en casa, algunas taras las detectas con el uso, algunas las detectas cuando quieres desmontar algún mueble de cara a una mudanza.
Pero qué pasa cuando encuentras una pieza con taras, rota o estropeada?
Pues pasa que debes volver a poner todas las piezas juntas dentro de la caja, la llevas a atención al Cliente al Ikea que toque (en mi caso Hospitalet o Badalona), una vez allí analizan lo que te pasa y entonces te devuelven el dinero, se quedan la caja o cajas que trajiste y entonces te invitan a volver a comprar otra unidad del mismo producto en su tienda.
Así que te das un paseo, compras de nuevo el mueble y cruzas los dedos para que no haya nada tarado en esta ocasión.
Así que el dinero que nos ahorramos comprando en IKEA, muchas veces lo perdemos con viajes repetidos al establecimiento de IKEA de turno o lo perdemos con tener un mueble con una vida más corta.
Resulta interesante hacer el estudio un poco más a fondo. Seguro que la gente de IKEA lo hacen de vez en cuando antes de definir precios.