El año pasado, hace justo un año, estábamos de resaca, pues el día anterior el Barça había ganado 5 a 0 al Real Madrid.
Una manita.
O más bien dicho, otra manita.
Un cinco a cero impresionante que pudo ser un diez a cero.
El equipo de Mourinho dió pena por muchos motivos, por la falta de calidad, por la falta de claridad, por su dureza y agresividad. Se les vió desesperados, pues la pelota ni la olían.
5 goles, CINCO. Dos de ellos de Villa, el delantero que Mourinho había despreciado días antes.
Es el mejor partido que recuerde haber visto. Futbol en estado puro. Futbol blaugrana.