Elegir es fácil.
Valoras lo que te gusta y lo que no y entonces, según se decante la balanza tomas la opción más coherente.
Eso es lo coherente.
Pero lo realmente coherente es no dejar de hacerse las preguntas. No dejar de valorar lo que te gusta y lo que no.
La constancia es lo coherente.
No la constancia de elección sinó la constancia de pregunta.
Eres de derechas? De Izquierdas?
Estás seguro que el partido al que votas sigue siendo de derechas o izquierdaS?
Estás convencido de que esas promesas que hicieron aquel año, aquellas que tanto te sedujeron, son las que todavía hacen?
Luego, sabes si han cumplido alguna?
Si no te haces todas estas preguntas debes saber que muy posiblemente dejaste de ser coherente.
Es importantísimo que votemos en cada ocasión coherentemente, es básico que vivamos coherentemente.
Te haces las preguntas adecuadas?
Yo lo intento! Lo hago bien? Lo dudo… así que si intentándolo no lo consigo, imagina cómo lo haría si no me hiciera esas preguntas!