Xavier Sala i Martín es un autor que me encanta. Es un economista de prestigio que se destaca por su facilidad de palabra.
En este caso se trata de un artículo sobre la situación económica y política de España.
Qué pasará en las próximas elecciones? Y después? Pasará lo mismo que en Grecia? Es Mariano Rajoy el próximo Papadopoulos?
Interesantísimo:
Adivina adivinanza: un partido político que, como se espera que haga al PP, gana las elecciones con el 45% de los votos y con más de 10 diputados por encima de la mayoría absoluta, ¿es posible que sólo acabe durando dos años en el gobierno?
Pensemos. Gracias a las reformas impulsadas por el PSOE en el último año, la “siguiente ficha del dominó” a caer después de Grecia, Irlanda y Portugal ya no es España sino Italia. Perdonen. No es exactamente así. Era un chiste. Jajaja. Lo que ha pasado es que la incompetencia de Berlusconi ha hecho que Italia pasara delante de España (y no que España pasara a estar detrás de Italia) en la poco deseable clasificación que concede el dudoso honor de ser el próximo país a ir a la quiebra. España no ha mejorado y eso se ve para que, en momentos de pánico la prima de riesgo española es tan alta como era antes. Lo que pasa es que la Italiana está peor.
Por lo tanto, cuando Rajoy llegue a La Moncloa, además de encontrar las tradicionales facturas impagadas y después de decir aquello de que la “situación es peor del qué esperábamos” (que predictibles son todos los políticos de todos los colores), se tendrá que poner a trabajar para que España sea un país solvente que no tenga que ser rescatado. Eso sólo sucederá si hace las cosas bien. Si no, acabará como Grecia. Me explico. Un país es solvente si cuando se hace una proyección de la capacidad de generar recaudación fiscal no comprometida en obligaciones (como pensiones o paro), ésta es suficiente para pagar las deudas. Para ser solvente, pues, hay que asegurarse de que uno tiene suficientes ingresos y hay que tener pocos ingresos comprometidos.
Lo primero que hay que afrontar es el problema del paro. De los 160.000 millones de euros que ingresa el estado español, el subsidio a los casi 5 millones desocupados se come casi 40.000 millones. Por tercera vez en democracia, la crisis dispara la tasa de paro por encima del 20%. Además de un drama humano sin equivalente en el mundo occidental, esta lacra social es una sangría fiscal que hay que eliminar. Por eso hay que reformar el sistema (franquista) de las negociaciones colectivas y hay que eliminar el mercado dual donde los insiders tienen privilegios a costa de dejar sin protección a los outsiders, es decir los parados y los jóvenes que no han tenido nunca trabajo.
La reducción de compromisos fiscales también tiene que incluir recortes de gasto. No hace falta decir que hay que eliminar el gasto inútil o repetitivo (diputaciones), el obsoleto (correos) y el que se hace para ganar votos y favores. El resto se tendrá que recortar teniendo en cuenta los efectos sobre el crecimiento económico, priorizando las inversiones en la productividad de los trabajadores (educación, infraestructes productivas, tecnologías, etc).
El aumento de la recaudación, por su parte, requiere dos tipos de acciones: un nuevo sistema impositivo y la promoción del crecimiento económico. Además re-distributivo, el sistema impositivo debe ser eficiente: no todos los impuestos tienen los mismos efectos sobre los incentivos a invertir y el sistema fiscal tiene que escoger los menos distorsionadores.
El crecimiento económico se tiene que fomentar con medidas de oferta somos serían, entre muchas otras, una regulación que no desincentive la eficiencia y la competencia, un sector público que no se considere el enemigo de la empresa y un sistema educativo que promueva la creatividad, la innovación y la emprendeduría.
Finalmente, hará falta hacer frente a la crisis del sector financiero recordando que, en 1990, Japón tardó una década en reformar sus bancos (España ya lleva cuatro años) y eso hizo que la crisis todavía dure hoy… ¡21 años después!
Cuando Mariano Rajoy tome posesión de su cargo, tendría que recordar tres cosas. La primera es que no habrá ganado las elecciones por mérito propio sino por incomparecencia del contrario. Después de negar la crisis durante años y de equivocarse en el diagnóstico, el PSOE ha generado una devastación económica tan cósmica que nadie quiere que siga gobernando. Más que una gran victoria del PP, lo qué se prevé para el día 20 es una gran derrota del PSOE.
La segunda cosa que tiene que recordar Rajoy es que todas las reformas mencionadas serán dolorosas y comportarán malestar social. Este malestar será acentuado por un partido socialista que, ya sin responsabilidad de gobierno, se enredará en la bandera demagógicopopulistoide de los indignados, protestará a todas y cada una de las decisiones que tome y acusará constantemente en el gobierno de estar al servicio de los ricos. ¡Ya lo ha hecho durante la campaña electoral mientras mandaba, imagínense qué no hará cuando esté en la oposición!
Finalmente, Rajoy tiene que recordar la historia reciente de Grecia. La recesión empezó cuando la derecha de Kostas Karamenlis estaba en el gobierno. En el 2007, la crisis ya se avistaba pero Karamanlis logró camuflarla y ganar la reelección (¿les resulta familiar?). Pero la situación llegó a ser insostenible y adelantó las elecciones (¿les sigue sonando?). Ganó Georges Papandreu con 44% de los votos y 160 diputados, 10 por encima de la mayoría absoluta. El partido de Papandreu subió 58 diputados y el de Karamanlis bajó 60. ¡Era octubre del 2009! Repito: ¡octubre del 2009!
Una de las primeras decisiones de Papandreu fue la de salir a la prensa y decir “la situación era peor del qué pensábamos”. ¡Que predictibles son todos los políticos de todos los colores! Eso generó una pérdida de confianza inmediata, cosa que hizo subir la prima de riesgo hasta límites estratosféricos. A ello se sumó la incapacidad de hacer reformas que generaran crecimiento económico y Grecia se convirtió en un país insolvente. A pesar de su flamante mayoría, Papandreu tuvo que dimitir. Y he aquí respuesta a la adivinanza: Si! Se puede. Y la de Papandreu es un ejemplo de una abrumadora mayoría absoluta que sólo ha dado un gobierno de dos años.