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educar

Cuando se debe pedir respeto

Hoy estaba leyendo este artículo:

http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20130522/abci-primera-visita-bebe-201305201242.html

Y pensaba lo triste que resulta tener que pedir ciertas cosas.

Debemos tener respeto.

Respeto y tolerancia.

Esto es básico y se está perdiendo parcialmente por la falta de tiempo dedicado a la educación de los hijos.

A medida que trabajamos más tenemos menos tiempo a dedicar a nuestros hijos y de esta manera su educación queda al aire.

No podemos permitir que esto suceda.

Debemos tomar más conciencia y aprender a respetar, escuchar, dialogar, leer, tolerar, negociar, expresar.

Son cosas básicas que no deberíamos decir en medio de una sociedad adulta.

La duda queda ahí, somos una sociedad adulta?

Harto del racismo

En nuestro mundo occidental nos las damos de cívicos, de humanistas.

Se supone que sabemos las diferencias entre el bien y el mal, pero resulta que no tanto.

Resulta que cada día miramos hacia a otro lado en situaciones claras de racismo.

Alguien que cambia de acera cuando un gitano se le aproxima.

Alguien que mira mal cuando ve a un rumano en el metro.

Alguien que cierra la puerta a alguien de color.

Alguien que no tolera establecimientos paquistaníes cerca de su casa.

Alguien que mira con desprecio al restaurante chino de la esquina.

Estamos libres de pecado?

La respuesta es no.

Yo personalmente intento mantener lejos al racismo, al racional y al irracional.

Lo consigo?

No siempre.

Tengo comportamientos que odio, los cuales intento re-educar, aparcar, apartar de mi, conseguir cambiarlos no es tarea fácil. Algunos son básicos, otros más complejos.

Seguiré luchando contra el racismo en mi y el racismo en los demás.

Los perros y Barcelona

Lloré tres ríos abrazado a mi hermano al salir del veterinario.

Habíamos despedido a Capo, un dogo argentino juguetón del primero a su octavo aniversario.

Un perro inocente y fantástico al que tuvimos que administrar la eutanasia por unos tumores que no pudimos frenar a tiempo.

Recuerdo pocos momentos tan duros como aquel.

De esto hace ya unos cuantos años.

Capo vivió en la terraza de mis padres, una terraza de unos 50 metros cuadrados. No está mal para una terraza y sin duda es mejor que vivir en un balcón o dentro de un minúsculo piso.

Ibamos a pasear dos o tres veces al día, entre 45 minutos y varias horas, dependiendo de las ganas mutuas.

Fué un perro feliz hasta sus últimos días, pero no fué fácil.

Para darle una vida más llena que la que puede tener un perro de ciudad nos turnábamos y encontrábamos los momentos para él.

Era uno más de la familia.

Alguien que siempre tenía cariño para repartir.

Le echo de menos.

Ahora vivo en una escalera de vecinos en un piso con un mini balcón.

Tenemos un gato.

No hay sitio ni sería vida para un perro.

Sin embargo hay dos perros en la misma escalera.

Uno vive en un balcón minúsculo y se pasa el día ladrando, desesperado.

El otro vive dentro de uno de los pisos y se pasa el día llorando, desesperado.

Acaso la gente no tiene sentimientos?

Acaso la gente no tiene ojos y orejas para ver que eso no es vida? Para escuchar que sus perros no son felices?

Donde está la humanidad de la gente?

No se dan cuenta que sus perros tienen más humanidad que ellos mismos.

Barcelona es ciudad para perros, sólo si tienen el espacio necesario y a un compañero que les mime, almenos tanto como el perro mima al humano.

Las responsabilidades cívicas

A veces nos quejamos de lo que hacen los demás, pero nosotros, cumplimos cívicamente con nuestros conciudadanos?

Son muchos los detalles a tener en cuenta.

- Poner la lavadora o la secadora a horas correctas.
- Regar las plantas a horas correctas.
- Tirar la basura a las horas correctas, (sobretodo cuando suben las temperaturas).
- Poner la música, la radio o la televisión a un volumen moderado.
- Respetar los espacios comunes.
- Moderar el volumen de las actividades en casa, sobretodo en horario nocturno.

Tenemos en cuenta todo ello?

Yo personalmente durante un tiempo no respeté ni la lavadora a las horas que tocaba ni el de la basura, desde que me lo hicieron ver lo empecé a hacer.

El gran problema es que la gente que no hace nada de esto, difícilmente entenderá este listado.

Recuerdo cuando hace un par de años vi que el Ayuntamiento de Barcelona intentó promocionar el civismo montando varias exposiciones y charlas al respecto, pero seamos realistas, quien irá a esas exposiciones? Los que necesitan ganar en civismo, no se molestarán a ir a dichas exposiciones jamás. Un incívico irá a un curso de civismo sólo si le obligan.

Por eso mismo, es responsabilidad cívica de todos educar a los que nos rodean. Por molesta que pueda ser la situación, es importante educar a la gente de nuestro alrededor.

Educar mejor que guerrillear

Sin duda alguna, educar es mejor que guerrillear.

Me gusta leer historias como esta.

Este hombre, Carlos Cano,  era un paramilitar activo. Fué herido y siguió enrolado en los paramilitares. Pero un día decidió aceptar el cambio de vida que le ofrecía su gobierno.

Nos habla en la entrevista de la corrupción, presente en todas las alturas.

Nos habla de haber matado y haber educado.

Nos habla de lo bonito de su vida ahora y de lo vacío de su vida entonces.

Da gusto pensar que realmente hay gente en Colombia que cree en la posibilidad del cambio.

Paz en lugar de guerra. No tiene porqué ser una utopía. Un día los paramilitares, los narcos, la FARC… serán NADA.