Interesante artículo leído en el sport, sobre la exportación de talento del Barça a Europa.
El primer objetivo de la cantera del Barça es formar futbolistas. Ese es el objetivo para el que deben trabajar todos los que forman el fútbol base. Para que todo esto funcione, las categorías inferiores deben ser un reloj de precisión, una maquinaria bien engrasada que, al llegar al final de su proceso, obtenga un producto con garantía de calidad, capaz de competir, de igual a igual, con otros productos importados de fuera.
Pero existe una frase que la mayoría de canteranos, conscientes de que triunfar en el Camp Nou está reservado a unos pocos elegidos de los miles que pasan por las categorías inferiores, se repiten a sí mismos y a quienes quieran escucharles de forma insistente: “El fútbol no se acaba en el Barça”. La prueba de ello es que los futbolistas que salen del Mini Estadi ya no sólo se buscan la vida en el fútbol estatal, sino que miran más allá de los Pirineos –en algún caso, más allá de Extremadura, como pasa con Sergio Rodríguez, ‘Rodri’, que juega en el Marítimo de Funchal, en la isla de Madeira–.

Exportaciones del Barça
El fútbol griego es uno de los grandes importadores de los últimos años. El agente de futbolistas Manel Ferrer, tras su desembarco como accionista en el Aris de Salónica, abrió la puerta para que muchos futbolistas probaran fortuna en el fútbol heleno. Allí juegan muchos jugadores que vistieron la camiseta blaugrana, como Javito, Toni Calvo, Sito Riera, Felipe o Urko, que, tras su paso por el Iraklis, ahora está en el Rapid de Bucarest, en Rumanía, donde también juega David Sánchez. Otro de los filones que se han abierto en los últimos años es el Gran Bretaña. Tanto en Escocia como en Inglaterra se encuentran actuando muchos jugadores llegados desde el fútbol español. Hombres como Jordi Gómez, Andrea Orlandi o Arnau se han sumado a futbolistas que, de forma más precoz, fueron seducidos por los grandes del fútbol británico, como Fran Mérida en el Arsenal, que llegó después de que lo hiciera Cesc, Pacheco en el Liverpool, o, anteriormente, el propio Gerard Piqué en el Manchester United. La fortaleza de la libra esterlina respecto al euro y unos sueldos más que dignos han sido clave en esta diáspora lenta pero continua.
Todas estas ‘exportaciones’, lejos de ser tomadas como algo negativo, se interpretan desde Barcelona como una manera de prestigiar el fútbol base blaugrana, que nutre, no sólo al Barça, sino al fútbol europeo. José Ramón Alexanko, director del fútbol base, considera que “es un éxito que haya tantos jugadores repartidos por toda Europa. Es una demostración del trabajo bien hecho en el fútbol base”. Aunque tiene claro que “el objetivo es formar profesionales para el primer equipo porque el reto es que jueguen aquí, pero, si no es posible, que triunfen fuera. Lo importante es su desarrollo deportivo y personal. Son un orgullo para nosotros y es gracias al trabajo realizado por el fútbol base y el alto nivel de los ojeadores”.