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facturas

Las subvenciones y los trapicheos

Cuando se subvenciona algo se deben estudiar varios puntos:

- El origen de dinero.
- El uso del dinero.
- Quien y cómo se otorga la subvención.
- El control de la subvención.

- El origen de dinero.
Este punto es básico.
El origen del dinero puede ser privado o público.
Esto define la implicación de la gente a su alrededor y las cosas a observar.
Así que diremos subvención pública cuando el origen del dinero sea público y subvención privada cuando el dinero provenga de un ente privado.

- El uso del dinero.
Aquí es donde empezamos a usar la divergencia privado/público.
Cuando se trata de una subvención privada, a la gente, a la sociedad le debe importar un santo bledo si se usa en inventar un motor que funcione a pedos o un pelapipas con la forma de un caganer.
Si en cambio, se trata de una subvención pública, el objeto y finalidad de uso de dicha subvención debe ser para fines públicos.

- Quien y cómo se otorga la subvención.
Si se trata de una subvención privada, lo suele decidir el director, presidente de una empresa si se trata de una empresa pequeña o de un consejo delegado o de una comisión montada al respecto en empresas mayores.
Quiero insistir, que si se trata de una subvención privada, a la inmensa mayoría de la gente, de la sociedad, les importa un santo y frito bledo si quien da la subvención es el gerente de la empresa o su perro o el pulpo Paul.
Si en cambio, se trata de una subvención pública, entonces a la gente le importa, tanto el quien como el cómo se otorga la subvención.
Si el quien es sólo una persona se debe investigar si esta persona está ligada de alguna forma, sea personal o profesional al destinatario de la subvención.
Si el quien es una comisión montada al efecto, se debe investigar cómo se eligen a las personas que lo integran, revisar que no esten vinculados en ningún aspecto al destinatario de la subvención y revisar el proceso de elección y los puntos valorados para tomar la decisión final.

- El control de la subvención.
Una vez se da el dinero, se supone que se comprobará el uso de el dinero para cumplir el objetivo que originó la subvención.
En el caso de subvención privada, el subvencionado debería explicar el uso y los resultados generados por la subvención. Normalmente el ente privado utilizará estos resultados para mejorar su imagen.
Sea como sea, si la subvención es privada, a la gente le importa un santo, frito y maldito bledo si el destinatario justifica los resultados con etiquetas de anís del mono.
Se deben pedir los comprobantes, las facturas y los frutos de todo el dinero atorgado en la subvención. No es mucho pedir.

Nos encontramos en estos días de crisis, en estos días de déficit, con recortes en educación y mientras tanto se dan subvenciones a objetivos más que partidistas y de poco beneficio público.

Ya basta de derroche o le pediremos la guillotina al tito Robespierre