Esta nueva tragedia en Leganés donde un chaval de 16 años ha sido herido gravemente nos recuerda la gran sandez de fiesta que es la fiesta taurina.
Dejemos en paz a los Toros.
Si realmente se respeta al animal se le debe dar una muerte digna en caso de ser necesario, cualquier otro juego final no es más que una escabrosa tiniebla mental del ser humano.
Basta de poner a riesgo la vida de la gente.
Basta de dar valor a la locura.
Basta de ignorar la tortura!