Estos días todos hemos disfrutado de los Juegos Olímpicos.
Es siempre un placer ver a un montón de atletas, en su mejor momento compitiendo por las medallas.
Records, marcas para la historia y momentos que jamás olvidaremos.
Pero echo de menos el espíritu olímpico que me inculcaron cuando vi mis primeros juegos olímpicos.
Veo a un montón de atletas con egos más grandes que sus cuentas corrientes. Lo puedo entender de los jugadores de baloncesto que juegan en la NBA, pues allí forma parte del show-business, pero en el atletismo? Cómo? Cuando? Qué pasó y no me enteré?
De repente veo a una bestia del deporte comportarse como un coloso en el tartán pero al mismo tiempo como un niño consentido con demasiada atención de los demás.
Usain Bolt, diciendo en rueda de prensa que desprecia a Carl Lewis por sus comentarios sobre el dopaje (), cuando es evidente que las medidas antidoping no vigilan que no haya dopaje sinó que no se superen ciertos límites. Bolt cruzando la meta y haciendo el gesto de callar al segundo atleta (Yohann Blake), Bolt ganando medallas y dando 2 vueltas al estadio como si sólo estuviera él.
Lo más increíble fué cuando su equipo, Jamaica, ganó el 4×100, él hizo el último relevo, no sólo no quería devolver el relevo sinó que no fué a buscar a sus compañeros, lo celebró como si hubiera sido el único en correr. Fueron sus compañeros los que tuvieron que perseguirle para celebrar juntos y dar la vuelta de honor con las banderas Jamaicanas.
Eso es el espíritu olímpico? No.
No.
Y mil veces no.

Usain Bolt haciendo callar a Yohann Blake mientras cruza la meta. Espíritu olímpico a tomar por saco…
Es ese el ejemplo a seguir para los jóvenes deportistas? NO!
Algún periodista se molestó en decirlo en antena? NO!
Qué tipo de mensaje queremos dar a la gente, cuando reímos las gracias de alguien así en lugar de intentar corregir dichos comportamientos. Nos quejaremos luego cuando nos pase a nosotros?